Mostrando entradas con la etiqueta problemas auditivos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta problemas auditivos. Mostrar todas las entradas

miércoles

Primeras reacciones ante la pérdida auditiva

La pérdida auditiva asociada a la edad suele manifestarse de forma gradual, lo que implica que la mayoría de personas tardan cierto tiempo en ser conscientes de ello. En cualquier caso, sea cual sea la causa de la pérdida auditiva, es un problema que no suele asumirse fácilmente.
Las reacciones más habituales son:
 Abatimiento, soledad,  negación... son las primeras
reacciones ante una pérdida auditiva

  • Negación: la persona afectada no admite oír peor que antes, en ocasiones puede creer que son los demás quienes hablan más bajo de lo normal. 
  • Vergüenza: a menudo, la pérdida auditiva se asocia con la sordera, la vejez o la discapacidad, y temen que los demás puedan rechazarles por ello.
  • Aislamiento: es habitual rehuir los lugares y situaciones donde resulta más difícil entender las palabras. Por ello, las personas con deterioro auditivo prefieren no acudir a fiestas, eventos o reuniones familiares.
  • Irritabilidad: ante la imposibilidad de oír como antes, con las limitaciones que ello conlleva,  muchas personas se sienten enojadas e irritables.
  • Inseguridad: el hecho de no entender las palabras puede provocar confusiones y malentendidos. Por ello las personas con deterioro auditivo pueden sentirse inseguras cuando al mantener una conversación en entornos no habituales.
  • Depresión: no oír bien impide disfrutar plenamente de la vida, lo que puede ocasionar sensación de abatimiento o incluso, depresión.
Si tenemos un familiar o amigo con pérdida auditiva, podemos ayudarle a aceptar su problema y a ponerse en manos de profesionales. Cuando antes se detecta una pérdida auditiva,  más sencillo es ponerle solución, por ello es importante estar alerta ante los primeros síntomas. Asimismo, estos consejos pueden ayudarte a mejorar la comunicación con una persona con problemas auditivos.

Qué es la otosclerosis

La otosclerosis es un problema auditivo bastante frecuente, provocado por el crecimiento anormal de los huesecillos del oído medio. Este crecimiento impide el libre movimiento del hueso del estribo, imprescindible para oír correctamente. 

Aunque sus causas se desconocen con exactitud, se considera una enfermedad hereditaria, que empieza manifestarse a partir de la adolescencia. Afecta generalmente a ambos oídos,  y es más habitual en mujeres, en quienes suele agravarse en caso de embarazo.

El síntoma más habitual de la otosclerosis es la pérdida auditiva conductiva, que se manifiesta de forma progresiva. El deterioro auditivo suele ir acompañado de acúfenos o zumbidos en los oídos. 
.
En la mayor parte de los casos, la otosclerosis tiene tratamiento quirúrgico, cuyo objetivo no es la curación de la enfermedad, sino restablecer el mecanismo de transmisión del sonido. La operación se llama estapedectomía y consiste en la sustitución del estribo por una prótesis. Si el paciente no puede operarse, o bien rechazara la cirugía,  existe la opción de utilizar audífonos para compensar la pérdida auditiva. 


.

Acúfenos: qué hacer si notamos pitidos en el oído

En un sondeo Oi2, 8 de cada 10 encuestados revelaron haber notado, ocasionalmente, zumbidos o pitidos en el oído. La mayoría relacionaron este síntoma con la exposición a ruidos de fuerte intensidad, especialmente tras asistir a un concierto o acudir a una discoteca.

Este trastorno se denomina, en términos médicos, tinnitus o acúfeno. Lo más habitual es es escuchar un sonido parecido a un silbato, pero también pueden percibirse susurros, gorjeos, crujidos o pequeños golpes. Son sensaciones subjetivas, que en realidad no proceden de una fuente sonora externa.

EL tinnitus ocasional, que es el más habitual, suele desaparecer en cuestión de minutos, tras alejarnos de la fuente sonora externa. El tinnitus crónico, por el contrario, puede ser muy molesto, y en ocasiones angustioso, llegando a mermar la calidad de vida de la persona afectada, que puede requerir tratamiento o terapia.

¿Qué debes  hacer si notas un zumbido en el oído? Si es la primera vez que te ocurre, probablemente desaparecerá en unos minutos. Si no es así, espera hasta el día siguiente y en caso de que persista, consulta a un especialista.

Para evitar el  tinnitus y el riesgo de deterioro auditivo, evita exponerte a ruidos de fuerte intensidad. Si acudes a un concierto, evita ponerte muy cerca de los altavoces y utiliza preferentemente protectores auditivos 

Cómo evitar el dolor de oído en el avión

Muchas personas sienten dolor de oído  cuando viajan en avión, especialmente durante el despegue y el aterrizaje. El dolor puede ir acompañado de sensación de "oídos tapados"

El problema se debe a un desequilibrio de presiones, en el que interviene la trompa de Eustaquio. Este conducto regula la presión entre el aire del oído medio y el del exterior y normalmente se abre cuando bostezamos o masticamos. En algunos casos la trompa de  Eustaquio no cumple esta función, por ser más estrecha de lo normal, o bien porque se produce obstrucción o inflamación temporal, normalmente a causa de un resfriado o una alergia. 

¿Cómo evitar el dolor de oídos? 
 Algunos  consejos:

  • No duermas durante el despegue y el aterrizaje, ya que durmiendo se traga saliva con menos frecuencia.
  • Bebe agua, bosteza continuamente, chupa un caramelo o masca chicle, para ayudar a que entre aire en el oído medio.
  • Inspira profundamente y, a continuación, sopla con suavidad,  manteniendo la nariz y la boca tapada, hasta que escuches un "pop" que significa que ha entrado aire.
Si viajas a menudo en avión, unos protectores auditivos específicos pueden ser de gran ayuda. Los Flyfit  regulan el movimiento del aire al oído para evitar las molestias durante el despegue y el aterrizaje. Incorporan filtros acústicos que protegen del ruido excesivo del avión, pero evitan la sensación de aislamiento, ya que permiten mantener una conversación o escuchar al personal de vuelo.  Su estructura laminada los hace adaptables a la forma del canal auditivo, y resultan cómodos y agradables. Puedes informarte sin compromiso en Oi2 Centros Auditivos 

Protectores para músicos con atenuación plana

Los músicos profesionales, técnicos de sonido y DJ's,  normalmente sometidos durante largos periodos a presión sonora intensa, están expuestos a mayor riesgo de deterioro auditivo. De hecho, diversos artistas han reconocido recientemente tener problemas de audición  (pérdida auditiva, tinnitus o hiperacusia) por no haber protegido su audición a tiempo.  Hoy en día, muchos músicos aún rechazan la utilización de protectores auditivos porque les parecen incómodos, y además temen que puedan causar distorsión u oclusión.

En general, cualquier exposición habitual a más de 80 dB, es perjudicial para el oído y puede provocar sordera irreversible, acúfenos, o síntomas como ansiedad e irritación. Sin embargo, utilizando utilizamos protección auditiva aumentamos nuestro tiempo de exposición sin riesgos. Por ejemplo, si utilizamos protectores con atenuación de 20 dB multiplicamos por 100 el tiempo de exposición segura.

Los mejores protectores para músicos
Los músicos necesitan una atenuación completamente plana, que amortigüe por igual todas las frecuencias. Los protectores ER cumplen este requisito: desarrollados por Etymotich Research, son los únicos que proporcionan sonidos de alta fidelidad.

Fabricados en silicona blanda, son hipoalergénicos, cómodos y prácticamente irrompibles. 

¿Qué filtro escoger?
 Los protectores ER están disponibles con atenuación de 9, 15 y 25 dB. En general, los ER-15 se recomiendan para músicos de rock y blues. Los ER-25 se recomiendan para instrumentos de percusión o de metal. Para músicos de orquestas clásicas existen protectores electrónicos adaptativos específicos.

Los usuarios de protectores ER también pueden conectarlos directamente a un micromonitor, en combinación o no con los filtros ER. En los Centros Auditivos Oi2 podemos informarte con todo detalle y sin compromiso.

Tipos de pérdida auditiva y sus síntomas




La pérdida auditiva, también llamada hipoacusia, es un problema común causado por  enfermedad, traumatismo o exposición a ruidos de fuerte intensidad. Cuando está asociada al deterioro auditivo natural asociado a la edad, se denomina presbiacusia.  A su vez, cuando supera los 70 dB, se considera sordera.

Los síntomas que ocasiona esta disfunción difieren según la tipología de pérdida auditiva y no siempre consisten en "oír más bajo". Debemos tener en cuenta que el oído actúa como un mecanismo de precisión, y que la audición es un fenómeno muy complejo. Para entenderlo mejor, diferenciaremos  tres tipos de pérdida auditiva:

Células ciliadas en el oído interno


Neurosensorial
También conocida como perceptiva, popularmente llamada "nervio seco". Se produce en el oído interno por el deterioro de las células ciliadas que conducen los impulsos sonoros hasta el cerebro.  Este tipo de pérdida es el más habitual:  nos afecta a todos en mayor o menor grado conforme nos hacemos mayores, y afecta principalmente a las frecuencias agudas. Principales síntomas: sensación de oír pero no entender, dificultad al entender voces femeninas o infantiles, problemas en la discriminación del habla ( se confunden consonantes) y al conversar en lugares ruidosos.




Oído medio y cadena osicular:
 martillo, yunque y estribo
Conductiva
También se la conoce como transmisiva. Implica la obstrucción de alguna parte del oído medio o externo. El sonido no se puede transmitir a través del aire, sino que lo hace a través de la vía ósea. Principales síntomas: al ser una pérdida "lineal" en todas las frecuencias, la sensación que produce es "oír más bajo", como si lleváramos tapones en los oídos.


Mixta:
Se produce cuando coexisten pérdida neurosensorial y conductiva. Sus síntomas, por tanto, son una combinación de ambas.

Sea cual sea el tipo de pérdida, lo importante es tratarla lo antes posible para que la solución sea más sencilla y eficaz. Por ello es recomendable realizar una revisión auditiva anual a partir del os 50 años de edad, y siempre que existan indicios o síntomas.




.

"La ceguera me separa de las cosas, la sordera me separa de las personas". Helen Keller.

Cuando imaginamos en las implicaciones que conlleva una discapacidad,  solemos pensar en las limitaciones que ésta ocasiona. Sin embargo, una persona con discapacidad también puede desarrollar habilidades extraordinarias.

Uno de los mayores ejemplos de superación personal, lo protagonizó una mujer llamada Helen Keller. Nacida en 1880 en un pequeño pueblo de Alabama, con apenas dos años padeció una enfermedad que estuvo a punto de costarle la vida y la dejó ciega y sorda. Sus padres tuvieron el gran acierto de contratar a Anne Sullivan, una maestra  que tuvo un papel crucial en el desarrollo de Helen, y que le enseñó a leer, escribir y hablar.

Con los años, Helen Keller conseguiría graduarse en la Universidad y comenzó a interesarse por las desigualdades entre las personas.  Dotada de una inteligencia excepcional, de una extraordinaria fuerza de voluntad y de gran carisma y empatía,  Helen Keller se conviertió en una importante activista política en defensa de los derechos de los trabajadores. Escribió diversas obras de carácter autobiográfico, ejemplo de tenacidad y resistencia ante las dificultades de la vida.

Helen Keller nos dejó frases memorables, reproducimos a continuación algunas de las más hermosas:
"Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.
" La cequera me separa de las cosas,  la sordera me separa de las personas"

Los motoristas y el riesgo de deterioro auditivo

Es bien sabido que los profesionales del automovilismo y del motocilismo están expuestos a un entorno excesivamente ruidoso. Lo que no saben la mayoría de personas que utilizan la moto como medio de transporte, es que ellos también están expuestos a un nivel sonoro que puede ser perjudicial.  De hecho, el ruido que se percibe dentro del casco, circulando a una velocidad de 100 km/hora,  oscila alrededor de los 95 dB. En algunas mediciones se han detectado niveles de ruido superiores a 114 dB. Por tanto, si nos desplazamos en moto al trabajo y la duración del trayecto es de 30 minutos, a lo largo del año nos habremos expuesto a un exceso de ruido durante un tiempo considerable.
¿Cuándo existe riesgo de deterioro auditivo por ruido? Cualquier exposición a ruido que supere los 120 dB puede ser dolorosa y dañar el oído de forma grave e irreversible. Pero entre 80 y 120 dB, el ruido perjudica el oído “sin dolor”.  Es decir, que aunque no lo notemos, el daño existe aunque no se aprecie de forma inmediata.  
Sin embargo, evitar este riesgo es muy fácil y sencillo Basta con utilizar regularmente los protectores auditivos adecuados. Del mismo modo que las personas que trabajan en industrias ruidosas  utilizan protectores auditivos, las personas que se desplazan en moto deberían proteger su salud auditiva.
Protector auditivo para motoristas
Una buena opción para motoristas son los moldes Biopact Flexcomfort, que atenúan los niveles perjudiciales de ruido. Están fabricados en un material muy agradable, hipoalergénico e irrompible,  e incorporan un pequeño anillo de goma que facilita su inserción y extracción. Como se fabrican a medida del canal auditivo, son mucho más cómodos que los protectores standard.
Para profesionales del automovilismo y de la competición, existen protectores específicos con auriculares incorporados, lo que les permite mantener la comunicación con los miembros de su equipo.
Cualquier riesgo riesgo auditivo aparentemente bajo puede provocar daños irreparables. La audición es un valioso tesoro, que no se aprecia en su justa medida hasta que se pierde. Evítalo es muy sencillo, ¡no te arriesgues!

Hiperacusia: la intolerancia ante ruidos cotidianos

¿Te imaginas que sintieras dolor en tu oído al oír crujir las hojas de los árboles? ¿que no pudieras soportar el zumbido del motor de la nevera? ¿o el ruido del motor de tu coche? Eso es lo que les ocurre a las personas que padecen hiperacusia, un trastorno que se traduce en menor tolerancia a determinados sonidos ambientales.

Se trata de un problema poco habitual y sobre el que hay escaso conocimiento. Sin embargo, puede implicar un grave deterioro en la calidad de vida de los afectados. Las personas con hiperacusia pueden sentir molestias, dolor o incluso pánico ante determinados ruidos. También puede provocarles irritación, aislamiento o depresión.

La hiperacusia está relacionada con el rango dinámico del oído, que es lo que condiciona nuestra reacción ante cambios rápidos de sonoridad.  Asimismo, suele ir acompañada de tinnitus o zumbidos en el oído.  En un estudio de la unidad de Otorrinolaringología del del Hospital de Alarcón en Madrid,  se detectó que el 63% de personas con tinnitus padecían también hiperacusia.

No existe tratamiento médico o quirúrgico para combatir la hiperacusia. Afortunadamente, sí existen terapias auditivas  en las que, con ayuda de un generador de ruido, se  "entrena" el centro para que aprenda a adaptarse a los ruidos normales.

Los músicos y el riesgo de pérdida auditiva

Cada vez son más los que reconocen tener pérdida auditiva o acúfenos, por ejemplo Phil Collins, Sting o Neil Young. Incluso Louis Tomlinson -el joven cantante de One Direction- admitió recientemente tener problemas auditivos a causa de los gritos de sus fans.

También los músicos de orquestas clásicas están expuestos a riesgo de deterioro auditivo. Recientemente, un Juzgado de San Sebastián dio la razón a un músico de trombón que solicitaba se reconociera su pérdida auditiva como enfermedad profesional.

La mayoría de músicos profesionales, de hecho,  están expuestos a una presión sonora de entre 80 y 200 decibelios, entre 3 y 8 horas al día. Esto supera ampliamente los niveles aceptables para la salud auditiva.  La mayoría rechazan la utilización de protectores auditivos, probablemente porque consideran que pueden ocasionar distorsión.

Sin embargo, hoy en día existen protectores auditivos a medida diseñados específicamente para  músicos y técnicos de sonido. Incorporan un filtro exclusivo que atenúa por igual todas las frecuencias, proporcionando una audición sin distorsiones. Existen tres tipos de filtro, de 9, 15 o 25 dB de atenuación, para que cada músico escoja el más adecuado a sus necesidades y al tipo de instrumento o música que interpreten o escuchen. La atenuación de estos filtros es totalmente plana, con lo que se evita la distorsión.

 
Los protectores a medida con filtros de atenuación plana tienen un coste superior al de unos protectores standard. Sin embargo, merece la pena asumir dicho coste si consideramos lo que está en riesgo: la posibilidad de una pérdida auditiva irreversible.

Los protectores auditivos a medida para músicos pueden adquirirse en los principales centros auditivos, también en Oi2 Centros Auditivos. 

Patologías asociadas a la pérdida de audición

La pérdida de audición está asociada, frecuentemente, a otras patologías o síntomas.  A continuación veremos algunos de los más frecuentes.

Reclutamiento

Fenómeno que a menudo acompaña a las pérdidas auditivas neurosensoriales y constituye un síntoma de lesión en el Organo de Corti.  Al incrementarse levemente la intensidad de un sonido, la persona afectada percibe un aumento desproporcionado en la sensación de sonoridad. Una persona con reclutamiento apenas oye los ruidos de baja intensidad, pero un sonido algo más fuerte puede parecerle insoportable.


Algunas patologías auditivas
producen vértigos o mareos
Acúfenos o Tinnitus
Percepción de ruidos sin un estímulo exterior frecuentemente asociados a las pérdidas auditivas neurosensoriales. La persona que los padece tiene la sensación de oír “ruidos dentro de la cabeza”.  Normalmente van asociados a una patología del oído interno y no suelen tener solución médica.

Vértigos o mareo

Falsa sensación de movimiento. Se presenta al producirse alteraciones del aparato vestibular y sus centros nerviosos.  A veces están asociados a una patología auditiva (síndrome de Ménière).

Enfermedad hereditaria, más frecuente en mujeres que hombres, que se desarrolla en la edad adulta. Produce rigidez en la cadena osicular, ya que el ligamento que une el estribo y la ventana oval se va osificando y pierde elasticidad. Causa pérdidas conductivas de leves a severas.

8 de cada 10 españoles padece ocasionalmente zumbidos en el oído

Según datos del último sondeo Oi2, realizado con motivo del Día Internacional de la Sordera, 8 de cada 10 españoles han padecido ocasionalmente zumbidos en el oído. Este fenómeno, conocido en términos médicos como "tinnitus o acúfenos", consiste en la percepción de sonidos que no provienen de una fuenten sonora externa. Las personas afectadas pueden tener la sensación de oír ruidos en la cabeza o en el propio oído, ruidos que recuerdan a silbidos, pitidos, golpecitos o susurros.

Con todo, el tinnitus ocasional es un fenómeno bastante habitual: sólo el 23% de los encuestados dice no haberlo sufrido nunca. En el otro extremo, un 8% dicen padecer estos síntomas de forma permanente, lo que se considera tinnitus crónico.

El tinnitus ocasional suele producirse después de la exposición a ruido excesivo. Un 29% de los encuestados notaron pitidos después de acudir a un concierto o a una discoteca, un 22% tras escuchar un ruido de fuerte intensidad, y un 11% debido a los cambios de presión en un viaje en tren o en avión. Los síntomas, en este caso,  suelen desaparecer al cabo de unos minutos. Para evitar que se produzcan estas molestias y ante la posibilidad de de deterioro auditivo, es recomendable utilizar protectores auditivos cuando debamos exponernos a ruidos intensos. 

Por el contrario, no es posible conocer con exactitud las causas  del tinnitus crónico, que además no suele tener curación.  Sin embargo, sí existen terapias para ayudar a la persona afectada a desviar su atencion del acúfeno, terapias que suelen tener buenos resultados si se es constante y se cuenta con la ayuda de profesionales.

Consejos para convivir con personas con pérdida auditiva

Cuando alguien tiene pérdida auditiva, el papel de las personas allegadas es clave para facilitar la aceptación del problema y conseguir un buen nivel de comunicación.  Hay que tener en cuenta que la persona afectada no sólo pierde el oído: pierde mucho más que eso. Seguramente se le escapan detalles en las conversaciones, deja de apreciar los matices, de diferenciar el tono de voz. Quizá le cueste entender una chiste o seguir una broma.
Nada causa más angustia en una persona con pérdida auditiva que creerse aislada de su entorno. La familia y amigos podemos hacer mucho para evitarlo, para ello será de gran ayuda seguir estos consejos:
  • Si la persona con pérdida auditiva no usa audífonos, pregúntale por qué oído oye mejor y colócate en ese lado para hablarle. Esto es especialmente importante en lugares ruidosos.
  • Antes de empezar a hablar, asegúrate de llamar su atención -por ejemplo.  tocando su hombro- e iniciar un contacto visual.
  • Háblale de frente y con claridad, vocalizando y sin prisas. Pronuncia claramente las consonantes. Y sobre todo, no chilles, no es necesario y además, puede transmitir la sensación de que se está enfadado. No se trata de hablar más alto sino más claro.
  •  Emplea frases cortas y si es necesario, repite la frase completa, no únicamente palabras sueltas, para facilitar la comprensión en su contexto. Si la persona sigue sin entender tras varias repeticiones, prueba con otras palabras que tengan el mismo sentido.
  • Si la conversación se produce en casa, desconecta la televisión o la radio. No te desplaces a otra habitación mientras estás hablando.
  • considerado y comprensivo, especialmente en la etapa de aprendizaje. Evita mostrar irritación o cansancio si debes repetir varias veces lo mismo.
Es posible que las personas con pérdida auditiva, para no cansar a los demás,  finjan habernos entendido cuando realmente no lo han hecho. Además, seguir una conversación les requiere prestar mucha atención, lo cual puede resultar extenuante. Sin embargo, con un poco de paciencia y cierto aprendizaje,  la vida de una persona con problemas auditivos puede ser tan rica como la de un normoyente.

Los primeros síntomas de la pérdida auditiva

“Yo oigo pero no entiendo las palabras” es la frase que resume las primeras sensaciones asociadas a la presbiacusia, o pérdida auditiva gradual asociada a la edad. Los sonidos agudos son más difíciles de percibir, así como las palabras que contienen las consonantes “s”, “c”, “z” o “f”. Es por ello que la persona afectada confunde unas palabras con otras o bien pierde información importante cuando mantiene una conversación.

Audiograma con banana speach sombreado en gris
En este audiograma podemos observar las frecuencias del habla, que se representan en la zona sombreada en gris, llamada normalmente "banana del lenguaje" o "banana speech".  En este ejemplo, que corresponde una pérdida auditiva moderada, observamos claramente que las frecuencias más afectadas son las agudas (parte derecha) y que la curva de la pérdida -línea en rojo- afecta en gran medida a la "banana de lenguaje". Esta persona, por tanto, tendrá dificultad en discriminar las consonantes, que son las que aportan el significado y tenderá a confundir palabras, por ejemplo: "casa" y "taza".
A este problemas de discriminación suele añadirse otro factor:  la disminución del umbral de inconfort. ¿Qué significa eso? Pues que además de oír peor los sonidos agudos, los ruidos fuertes resultan más molestos que antes. En definitiva, para una persona con pérdida incipiente, puede resultar extenuante mantener una conversación con varias personas en un lugar ruidoso, por ejemplo en un restaurante o durante una fiesta. Estas personas agradecerán que hagamos un esfuerzo vocalizando y que evitemos darles la espalda, pero en ningún caso deberemos chillar ya que esto resulta especialmente molesto.
                                            

Poner la televisión con el volumen muy alto, tener problemas al hablar por teléfono, no escuchar timbres o alambras… son otros síntomas característicos asociados a la presbiacusia.  Síntomas que los afectados tienden a negar, probablemente porque lo asocian a la vejez. Quizá por ello es bastante frecuente que transcurran años - a menudo entre 3 y 5- hasta que deciden afrontar su problema. Durante este tiempo, pueden sentirse decaídos, irritables y llegar a aislarse completamente de su entorno. En esta etapa es muy importante la influencia de la familia y el entorno, que son quienes, en muchos casos,  les animan a hacer algo al respecto.

Nuestra experiencia nos confirma que los mejores resultados se obtienen cuando se actúa rápidamente. Esto tiene su explicación: cuanto más tiempo hemos estado sumidos en el “mundo del silencio”, más difícil  le resulta a nuestro cerebro volver a interpretar los estímulos sonoros. Una persona con pérdida auditiva que empieza a utilizar audífonos, u otras soluciones auditivas, obtendrá mejores resultados cuanto antes empiece a hacerlo, en vez de esperar a que el grado de pérdida aumente, dificultando la fase de adaptación.

El 32% de los españoles no se preocupa por su salud


El último estudio de Oi2 revela que  el 32% de los españoles no se preocupa por su salud o, si lo hace, no lo suficiente. Por el contrario, la mayoría de la población parece ser plenamente consciente de lo importante que es tener una salud de hierro, ya que el 24% de ellos dice preocuparse mucho por este aspecto, mientras que el resto (44%) dice hacerlo hace en su justa medida.

Los aspectos derivados de la alimentación, como por ejemplo el colesterol o la obesidad, son los que más preocupan a la sociedad española. Los problemas de visión (23%) y los de piel (19%) ocupan el segundo y tercer lugar, seguidos de todo lo vinculado al consumo de substancias nocivas para la salud y/o excitantes como el alcohol, café, té o tabaco, que con un 11% ocupa la cuarta posición. Por último, y aunque no menos importante, se encuentran los problemas relacionado con el oído (10%) como la pérdida auditiva, una de las dolencia crónicas más comunes que afecta a personas de todas las edades, entre otros problemas de salud (7%).

Según los españoles, los deberes a realizar son claros si lo que se pretende es mejorar la salud y el bienestar de uno mismo. En primer lugar, un 30% de los encuestados considera que no realiza ejercicio suficiente, mientras que un 22% cree que debería cuidar más su alimentación y hacerla más equilibrada. Reducir el estrés (16%) o dormir un mayor número de horas (15%) son otros de los factores que los ciudadanos consideran que tendrían que llevar a cabo para sentirse más saludables. Por último, dejar de fumar y consumir menos bebidas alcohólicas son otras de las tareas pendientes para el 11% y el 7% de los encuestados respectivamente.

Una vez más, los datos nos confirman que cuidar la salud auditiva no es una prioridad para los españoles. Sin embargo, cuidar el oído cuesta muy poco. Debemos evitar exposición a fuentes de ruido durante un periodo prologando, no abusar del uso de reproductores de música, utilizar tapones protectores y realizarse una revisión auditiva al menos una vez al año,  especialmente las personas mayores de 50 años.

viernes

1 de cada 4 españoles nunca ha revisado su audición

¿Quién no se ha preguntado alguna vez cuál sería el sentido que, de no tenerlo, cambiaría la vida cotidiana y las relaciones sociales con el entorno? Gran parte de la comprensión con el entorno social, se obtiene por medio de la audición, el órgano de comunicación por excelencia. El último estudio Oi2 nos confirma que los sentidos más importantes para los españoles son la vista, con un 68%, y el oído, con el 23%.

Por lo tanto, tras la vista y el oído, los sentidos más importantes para el día a día de los españoles son, por este orden, el gusto, el tacto y el olfato. Así pues, un dato que se extrae del estudio Oi2 es que a pesar de que en España el 8% de los españoles sufre pérdida auditiva, 1 de cada 4 españoles nunca ha acudido a un especialista para revisar su audición, mientras que 4 de cada 5 revisa su vista al menos una vez al año.

Por ello, es necesario preguntarse si, a raíz de las conclusiones del estudio Oi2, el oído es el segundo sentido más importante para los españoles, ¿por qué no se realizan revisiones auditivas al igual que con la vista? Según el mismo estudio, los motivos que frenan a los españoles a la hora de acudir a un especialista son, según un 38%, el no reconocer la pérdida auditiva, la desconfianza al pensar que la pérdida auditiva no se puede solucionar correctamente (9%), el rechazo a tener que usar audífonos  (6%), el miedo a parecer mayor en el caso que fuera preciso el uso de audífonos (4%) o la vergüenza a lo que pudiera opinar el entorno más cercano (2%), entre otros (41%).
Cuanto antes se detecta un problema auditivo más sencillo es solucionarlo, por ello es necesario revisar el oído periódicamente. Según los españoles, los principales efectos de la pérdida auditiva son, con un 18%, los problemas de comunicación, la inseguridad (12%), el cansancio y los dolores de cabeza (12%), la falta de concentración (10%), el estrés (9%), la depresión (9%) o la ansiedad (8%), entre otros (22%).

En España, más de 3 millones de personas tienen algún grado de pérdida auditiva, y más de la mitad lo desconoce. En este sentido, cabe señalar que la pérdida auditiva es el resultado de un proceso natural, conocido como presbiacusia, mediante el cual las personas empiezan a notar cierta dificultad al oír determinados sonidos, sobre todo los más agudos al inicio. Dado que se trata de un proceso gradual, al igual que se pierde la agudeza visual con el paso del tiempo, las personas que tienen presbiacusia no suelen percatarse del problema y acostumbran a ser sus familiares o amigos los primeros en detectarlo. Si tenemos algún caso en nuestro entorno, debemos animarle a realizar una revisión auditiva, algo que debería ser tan "normal" como hacerse un chequeo de salud general, o revisar periódicamente nuestra vista.