Mostrando entradas con la etiqueta ajuste audífonos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ajuste audífonos. Mostrar todas las entradas

miércoles

Beneficios de los programas automáticos en los audífonos

Hasta que aparecieron los primeros audífonos digitales, los anteriores instrumentos analógicos no contaban con programas acústicos diferenciados, lo que limitaba en gran medida sus prestaciones y su adaptación al entorno sonoro.

La tecnología actual, en cambio, permite que el audífono disponga de distintos programas automáticos que se activan en función del entorno sonoro,  para optimizar su respuesta. Dichos programas son seleccionados automáticamente por el audífono. Por ejemplo, si existe ruido de fondo, se activará el reductor de ruido, pero el sistema de micrófonos permanecerá en modo omnidireccional. En cambio, si en ese mismo ambiente sonoro se detectan frecuencias del habla, el modo de micrófono se conectará en modo adaptativo, para proporcionar un mejor entendimiento al usuario.

Los programas acústicos más habituales son:
  • Conversación en silencio
  • Conversación con ruido
  • Ambiente ruidoso
  • Música
  • Silencio
Muchos audífonos cuentan con un
programa específico para música
Para escuchar música, por ejemplo, se requiere un algoritmo específico que contemple la importancia de las frecuencias graves. Por lo tanto, la selección del programa de música efectuará la amplificación selectiva de dichas frecuencias, lo que proporcionará al usuario la sensación de "relieve sonoro". Las frecuencias graves, en cambio, no son relevantes en una conversación.  Por tanto, los programas de conversación no las tendrán en cuenta, ya que su objetivo  es proporcionar la mayor inteligibilidad posible en las frecuencias del habla.

En definitiva, los detectores ambientales proporcionan el máximo confort y la máxima inteligibilidad en diversos ambientes sonoros.

Para qué sirve la detección acústica automática en los audífonos

Los audífonos con detección acústica automática
seleccionan las prestaciones adecuadas para cada entorno
Hace ya algunos años que aparecieron en el mercado los primeros audífonos dotados con programas acústicos manuales: permitían ajustar la respuesta del audífono de acuerdo al entorno sonoro. En su momento fue un avance importante, aunque presentaba algunos inconvenientes. Por ejemplo, el cambio brusco de sonoridad que se producía al variar de programa.

Hoy en día, afortunadamente, ya hay audífonos con detección acústica automática. Normalmente, tienen un programa "1"  -también llamado universal o -según el fabricante- que analiza el entorno sonoro en que se encuentra el usuario, para seleccionar el algoritmo y funciones más adecuados en dicho ambiente. 

Así, si el audífono detecta una conversación con ausencia de ruido, se prescinde del reductor de ruido y de los micrófonos direccionales. Si detecta conversación y ruido simultáneamente, se activarán ambas prestaciones para proporcionar al usuario la máxima inteligibilidad. Y en caso de que detecte ruido pero no conversación, sólo actuará el reductor de ruido.

En todos estos casos, el objetivo es que el  usuario obtenga la máxima inteligibilidad y el máximo confort de forma automática y progresiva, sin que se produzcan cambios bruscos. Si existen dudas sobre la utilidad de esta función, lo mejor es pedir una demostración al Audioprotesista: de ese modo podremos conocer de antemano el beneficio que nos aporta.


Qué es un Audioprotesista

Aunque muchas personas desconocen su función, el audioprotesista es el único profesional cualificado para seleccionar y adaptar audífonos. También está cualificado para realizar las pruebas audiométricas que permiten detectar el tipo y grado de pérdida auditiva. El equivalente al audioprotesista, en el sector de la salud visual, sería el óptico.

¿Qué hace un audioprotesista?
El audioprotesista efectúa un estudio auditivo completo de cada paciente. Para ello, tendrá en cuenta tanto los aspectos auditivos y fisiológicos, como los personales, valorando las necesidades de comunicación de cada paciente, su situación laboral, su grado de destreza manual y sus expectativas auditivas.

El papel del audioprotesista es clave en la adaptación auditiva
Partiendo de la valoración completa, el audioprotesista podrá seleccionar los audífonos más adecuados, que adaptará ajustándolos a las necesidades del paciente. Hoy en día, la mayoría de audífonos se programan con un software específico -cada día más completo y sofisticado- que permite un ajuste individual. Estas aplicaciones informáticas requieren un reciclaje continuo por parte del audioprotesista, que así puede ofrecer las últimas innovaciones tecnológicas y obtener de ellas el máximo rendimiento.

Pero la labor del audioprotesista no termina una vez realizada la adaptación de los audífonos. Su labor es vital en la fase de habituación y seguimiento, que requieren aprendizaje y constancia por parte del usuario. Tanto es así, que sin los consejos y la guía del audioprotesista, muchos audífonos acabarían en la "mesilla de noche" de su propietario.

Concluida la fase de adaptación, y a través de las revisiones periódicas, el audioprotesista ayuda al usuario a mantener sus audífonos en óptimas condiciones, para garantizar su máximo rendimiento durante el mayor tiempo posible.

En definitiva, el papel del audioprotesista es crucial, no sólo por su aportación en la parte técnica. Nadie como un audioprotesista comprenderá a la persona con pérdida auditiva, ni será capaz de identificar y resolver sus dudas y necesidades.

Acostumbrarse a llevar audífonos


La mayoría de personas que usan audífonos por primera vez se sorprenden de la cantidad de sonidos que habían dejado de percibir con el paso de los años. Algunos son agradables, como el sonido del mar o el canto de los pájaros. Otros pueden resultar particularmente molestos en la fase inicial: los ruidos ambientales, que antes de usar audífonos no percibíamos, ahora nos parecerán desagradables. Nuestra propia voz nos resultará extraña.

Aunque el oído es el órgano que transmite los impulsos sonoros, es el cerebro quien los decodifica y por tanto, quien hace posible que tengamos  la sensación de oír. Por tanto, si hemos estado mucho tiempo sumidos en el “mundo del silencio”, nuestro cerebro habrá perdido el hábito de oír correctamente, y necesitará un entrenamiento para ser capaz de diferenciar los sonidos útiles del ruido.
El consejo del audioprotesista es de vital importancia en la fase de adaptación

En definitiva, adaptarse a los audífonos no es ni mucho menos tan sencillo como adaptarse a unas gafas. Para obtener resultados óptimos se requiere un programa de adaptación, que diseñará y supervisará el AudioprotesistaEn esta etapa puede ser de gran ayuda el Data Logging que incorporan actualmente muchos audífonos, lo que proporcionará al Audioprotesista datos objetivos para afinar el ajuste. 

Durante la primera semana, podríamos empezar usando los audífonos durante 2 ó 3 horas al día, para ir aumentando progresivamente el tiempo de uso e ir afrontando situaciones de escucha cada vez más difíciles.  Debemos hacer un especial esfuerzo para acostumbrarnos a conversar con ruido de fondo, así como identificar cada sonido de la vida cotidiana. 

Transcurrido el periodo de adaptación – que suele tener alrededor de un mes de duración- estaremos en condiciones de obtener un óptimo aprovechamiento de los audífonos. De no ser así, debemos acudir al audioprotesista para revisar el ajuste de los audífonos y plantearle cualquier duda o consulta.