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miércoles

Primeras reacciones ante la pérdida auditiva

La pérdida auditiva asociada a la edad suele manifestarse de forma gradual, lo que implica que la mayoría de personas tardan cierto tiempo en ser conscientes de ello. En cualquier caso, sea cual sea la causa de la pérdida auditiva, es un problema que no suele asumirse fácilmente.
Las reacciones más habituales son:
 Abatimiento, soledad,  negación... son las primeras
reacciones ante una pérdida auditiva

  • Negación: la persona afectada no admite oír peor que antes, en ocasiones puede creer que son los demás quienes hablan más bajo de lo normal. 
  • Vergüenza: a menudo, la pérdida auditiva se asocia con la sordera, la vejez o la discapacidad, y temen que los demás puedan rechazarles por ello.
  • Aislamiento: es habitual rehuir los lugares y situaciones donde resulta más difícil entender las palabras. Por ello, las personas con deterioro auditivo prefieren no acudir a fiestas, eventos o reuniones familiares.
  • Irritabilidad: ante la imposibilidad de oír como antes, con las limitaciones que ello conlleva,  muchas personas se sienten enojadas e irritables.
  • Inseguridad: el hecho de no entender las palabras puede provocar confusiones y malentendidos. Por ello las personas con deterioro auditivo pueden sentirse inseguras cuando al mantener una conversación en entornos no habituales.
  • Depresión: no oír bien impide disfrutar plenamente de la vida, lo que puede ocasionar sensación de abatimiento o incluso, depresión.
Si tenemos un familiar o amigo con pérdida auditiva, podemos ayudarle a aceptar su problema y a ponerse en manos de profesionales. Cuando antes se detecta una pérdida auditiva,  más sencillo es ponerle solución, por ello es importante estar alerta ante los primeros síntomas. Asimismo, estos consejos pueden ayudarte a mejorar la comunicación con una persona con problemas auditivos.

Tipos de pérdida auditiva y sus síntomas




La pérdida auditiva, también llamada hipoacusia, es un problema común causado por  enfermedad, traumatismo o exposición a ruidos de fuerte intensidad. Cuando está asociada al deterioro auditivo natural asociado a la edad, se denomina presbiacusia.  A su vez, cuando supera los 70 dB, se considera sordera.

Los síntomas que ocasiona esta disfunción difieren según la tipología de pérdida auditiva y no siempre consisten en "oír más bajo". Debemos tener en cuenta que el oído actúa como un mecanismo de precisión, y que la audición es un fenómeno muy complejo. Para entenderlo mejor, diferenciaremos  tres tipos de pérdida auditiva:

Células ciliadas en el oído interno


Neurosensorial
También conocida como perceptiva, popularmente llamada "nervio seco". Se produce en el oído interno por el deterioro de las células ciliadas que conducen los impulsos sonoros hasta el cerebro.  Este tipo de pérdida es el más habitual:  nos afecta a todos en mayor o menor grado conforme nos hacemos mayores, y afecta principalmente a las frecuencias agudas. Principales síntomas: sensación de oír pero no entender, dificultad al entender voces femeninas o infantiles, problemas en la discriminación del habla ( se confunden consonantes) y al conversar en lugares ruidosos.




Oído medio y cadena osicular:
 martillo, yunque y estribo
Conductiva
También se la conoce como transmisiva. Implica la obstrucción de alguna parte del oído medio o externo. El sonido no se puede transmitir a través del aire, sino que lo hace a través de la vía ósea. Principales síntomas: al ser una pérdida "lineal" en todas las frecuencias, la sensación que produce es "oír más bajo", como si lleváramos tapones en los oídos.


Mixta:
Se produce cuando coexisten pérdida neurosensorial y conductiva. Sus síntomas, por tanto, son una combinación de ambas.

Sea cual sea el tipo de pérdida, lo importante es tratarla lo antes posible para que la solución sea más sencilla y eficaz. Por ello es recomendable realizar una revisión auditiva anual a partir del os 50 años de edad, y siempre que existan indicios o síntomas.




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Los músicos y el riesgo de pérdida auditiva

Cada vez son más los que reconocen tener pérdida auditiva o acúfenos, por ejemplo Phil Collins, Sting o Neil Young. Incluso Louis Tomlinson -el joven cantante de One Direction- admitió recientemente tener problemas auditivos a causa de los gritos de sus fans.

También los músicos de orquestas clásicas están expuestos a riesgo de deterioro auditivo. Recientemente, un Juzgado de San Sebastián dio la razón a un músico de trombón que solicitaba se reconociera su pérdida auditiva como enfermedad profesional.

La mayoría de músicos profesionales, de hecho,  están expuestos a una presión sonora de entre 80 y 200 decibelios, entre 3 y 8 horas al día. Esto supera ampliamente los niveles aceptables para la salud auditiva.  La mayoría rechazan la utilización de protectores auditivos, probablemente porque consideran que pueden ocasionar distorsión.

Sin embargo, hoy en día existen protectores auditivos a medida diseñados específicamente para  músicos y técnicos de sonido. Incorporan un filtro exclusivo que atenúa por igual todas las frecuencias, proporcionando una audición sin distorsiones. Existen tres tipos de filtro, de 9, 15 o 25 dB de atenuación, para que cada músico escoja el más adecuado a sus necesidades y al tipo de instrumento o música que interpreten o escuchen. La atenuación de estos filtros es totalmente plana, con lo que se evita la distorsión.

 
Los protectores a medida con filtros de atenuación plana tienen un coste superior al de unos protectores standard. Sin embargo, merece la pena asumir dicho coste si consideramos lo que está en riesgo: la posibilidad de una pérdida auditiva irreversible.

Los protectores auditivos a medida para músicos pueden adquirirse en los principales centros auditivos, también en Oi2 Centros Auditivos. 

Los MP3 pueden producir sordera

El uso de MP3 por parte de adolescentes y jóvenes está ampliamente generalizado. En un estudio reciente de la Universidad de Tel Aviv , cuyos resultados pueden consultarse este enlace de hear-it,  se detectó el 80% los utiliza regularmente, el 21% los usa de una a cuatro horas diarias, y el 8% los utiliza más de cuatro horas consecutivas. De acuerdo a estos datos, una cuarta parte de los adolescentes se arriesga a sufrir una pérdida auditiva irreversible.
Hay que tener en cuenta, además, que cuando los auriculares se colocan dentro del oído la presión sonora aumenta por la “ganancia de inserción”. En definitiva, la muchos jóvenes escuchan música a un volumen superior a los 100 dB, lo que resulta realmente perjudicial.
Podemos evitar riesgos innecesarios para nuestra audición con 3 sencillos consejos:
  • No escuches música con auriculares durante más de 60 minutos al día
  • Pon  el volumen, como máximo, al 60%
  • Si los que están a tu alrededor llegan a oír la música de tu MP3, ten por seguro que está suficientemente alto como para dañar tu oído.
Si eres amante de la música y te preocupa cuidar tu audición, existen unos protectores auditivos específicos para utilizar con ipod y MP3 disponibles en centros auditivos.

Patologías asociadas a la pérdida de audición

La pérdida de audición está asociada, frecuentemente, a otras patologías o síntomas.  A continuación veremos algunos de los más frecuentes.

Reclutamiento

Fenómeno que a menudo acompaña a las pérdidas auditivas neurosensoriales y constituye un síntoma de lesión en el Organo de Corti.  Al incrementarse levemente la intensidad de un sonido, la persona afectada percibe un aumento desproporcionado en la sensación de sonoridad. Una persona con reclutamiento apenas oye los ruidos de baja intensidad, pero un sonido algo más fuerte puede parecerle insoportable.


Algunas patologías auditivas
producen vértigos o mareos
Acúfenos o Tinnitus
Percepción de ruidos sin un estímulo exterior frecuentemente asociados a las pérdidas auditivas neurosensoriales. La persona que los padece tiene la sensación de oír “ruidos dentro de la cabeza”.  Normalmente van asociados a una patología del oído interno y no suelen tener solución médica.

Vértigos o mareo

Falsa sensación de movimiento. Se presenta al producirse alteraciones del aparato vestibular y sus centros nerviosos.  A veces están asociados a una patología auditiva (síndrome de Ménière).

Enfermedad hereditaria, más frecuente en mujeres que hombres, que se desarrolla en la edad adulta. Produce rigidez en la cadena osicular, ya que el ligamento que une el estribo y la ventana oval se va osificando y pierde elasticidad. Causa pérdidas conductivas de leves a severas.

9 de cada 10 usuarios de audífonos mejoran su integración social

Según un estudio reciente realizado por Oi2 Centros Auditivos,  9 de cada 10 personas con pérdida auditiva consideran que su vida en sociedad ha mejorado gracias al uso de audífonos.

A este respecto, concretamente un 32% de los encuestados opina que gracias a ellos ha vuelto a participar activamente en las conversaciones de su entorno, un 31% dice poder escuchar música o la radio sin problemas e incluso un 16% asegura que éstos han mejorado su vida personal y de pareja. Con un menor porcentaje, aunque no por ello menos importante, estas mejoras vienen precedidas de otros beneficios como haber mejorado el rendimiento laboral (7%), ir al cine o al teatro (5%), entre otros.

Sin embargo, la población que no sufre problemas de audición, o que quizá no es consciente de ello, parece no opinar del mismo modo y creer que sufrir pérdida auditiva puede conllevar muchas más dificultades de integración. Y es que, en este sentido, sólo un 3% de los encuestados que no padecen pérdida auditiva asegura que no se vería afectado si se la detectaran. Por el contrario, el 57% asegura que se sentiría frustrado o deprimido, el 25% sufriría de inseguridad, un 9% temería verse rechazado por su círculo social y el resto (6%) sentiría vergüenza.

Para cuidar la saluda auditiva es importante evitar la exposición a fuentes de ruido durante un periodo prologando, no abusar del uso de reproductores de música, utilizar tapones protectores y realizarse una revisión auditiva al menos una vez al año.

Consejos para convivir con personas con pérdida auditiva

Cuando alguien tiene pérdida auditiva, el papel de las personas allegadas es clave para facilitar la aceptación del problema y conseguir un buen nivel de comunicación.  Hay que tener en cuenta que la persona afectada no sólo pierde el oído: pierde mucho más que eso. Seguramente se le escapan detalles en las conversaciones, deja de apreciar los matices, de diferenciar el tono de voz. Quizá le cueste entender una chiste o seguir una broma.
Nada causa más angustia en una persona con pérdida auditiva que creerse aislada de su entorno. La familia y amigos podemos hacer mucho para evitarlo, para ello será de gran ayuda seguir estos consejos:
  • Si la persona con pérdida auditiva no usa audífonos, pregúntale por qué oído oye mejor y colócate en ese lado para hablarle. Esto es especialmente importante en lugares ruidosos.
  • Antes de empezar a hablar, asegúrate de llamar su atención -por ejemplo.  tocando su hombro- e iniciar un contacto visual.
  • Háblale de frente y con claridad, vocalizando y sin prisas. Pronuncia claramente las consonantes. Y sobre todo, no chilles, no es necesario y además, puede transmitir la sensación de que se está enfadado. No se trata de hablar más alto sino más claro.
  •  Emplea frases cortas y si es necesario, repite la frase completa, no únicamente palabras sueltas, para facilitar la comprensión en su contexto. Si la persona sigue sin entender tras varias repeticiones, prueba con otras palabras que tengan el mismo sentido.
  • Si la conversación se produce en casa, desconecta la televisión o la radio. No te desplaces a otra habitación mientras estás hablando.
  • considerado y comprensivo, especialmente en la etapa de aprendizaje. Evita mostrar irritación o cansancio si debes repetir varias veces lo mismo.
Es posible que las personas con pérdida auditiva, para no cansar a los demás,  finjan habernos entendido cuando realmente no lo han hecho. Además, seguir una conversación les requiere prestar mucha atención, lo cual puede resultar extenuante. Sin embargo, con un poco de paciencia y cierto aprendizaje,  la vida de una persona con problemas auditivos puede ser tan rica como la de un normoyente.

Asumir la pérdida auditiva


Según un estudio publicado recientemente,  más de la mitad de trabajadores de una fábrica, que creían oír correctamente, descubrieron que tenían pérdida de audición.
Durante la investigación, realizada por la Universidad de Michigan con 2.691 empleados del sector de la automoción,  el 76% de los encuestados manifestaron tener una audición buena o excelente. Sin embargo, tras realizar un test auditivo, se confirmó que el 42% tenía pérdida auditiva. Los detalles del estudio –en inglés- están publicados en este enlace: http://ns.umich.edu/new/releases/20625-my-hearing-is-fine-thank-you-but-could-you-please-speak-up
Muchas personas que acuden por primera vez a un centro auditivo lo hacen acompañadas por un familiar o persona de confianza. Es habitual que las personas del entorno sean los primeros en detectar un problema que, a menudo, la persona afectada se resiste a admitir. De hecho, la primera reacción ante el descubrimiento de la pérdida auditiva suele ser el rechazo. No es agradable tener que aceptar que hemos “perdido facultades”, que ya no podemos disfrutar de una buena conversación, del cine, de un concierto o de una fiesta.
Normalmente, ese rechazo va acompañado de otras sensaciones asociadas: soledad, inseguridad, vergüenza, frustración… La persona con pérdida auditiva empieza a rehuir situaciones de escucha difíciles. Las personas allegadas, a su vez, pueden mostrarse irritadas, cansadas de repetir una y otra vez las palabras. En definitiva, se produce un círculo vicioso que puede deteriorar la calidad de vida de la persona afectada, llegando a causarle depresión y abatimiento.
Si alguien de nuestro entorno tiene este problema, debemos ser especialmente comprensivos y pacientes. Nuestro papel puede ser clave para convencerle de que acuda a un profesional. Una buena audición es indispensable para disfrutar de una buena calidad de vida, por ello es tan importante cuidar nuestro oído y efectuar revisiones auditivas periódicas.

Dos soluciones para dormir con ruido

¿Quién no ha tenido alguna vez problemas para dormir a causa del ruido? Ruido de los vecinos, de los bares con terraza, de fiestas nocturnas, del estruendo de las motocicletas... En verano es habitual que el exceso de ruido nos impida dormir, lo que se traduce en menos horas de descanso y, posiblemente, en cansancio y malhumor al día siguiente.

Pero las molestias por ruido nocturno no sólo se producen en verano, ni proceden siempre del exterior. La página web http://www.spanish.hear-it.org/Protectores-auditivos-contra-los-ronquidos publicó un estudio danés sobre el deterioro auditivo que puede ocasionar una pareja "roncadora". Según dicho estudio, algunos ronquidos alcanzan un nivel de sonido de hasta 91 dB. Como referencia, se considera que todo ruido superior a 85 dB puede ser perjudicial para el oído, mientras que el nivel de tolerancia se establece en torno a los 65 dB.
                
Protectores auditivos a medida Sleepfit
El exceso de ruido es molesto, impide el descanso y puede ser perjudicial para el oído. Pero, ¿qué ocurre si no podemos evitarlo?   Afortunadamente, existe una solución para evitar sus consecuencias:  utilizar protectores auditivos. Los de mayor eficacia son los moldes a medida, fabricados en silicona blanda e hipoalergénica, que incorporan un filtro acústico para limitar determinadas frecuencias. En consecuencia, se atenúan únicamente los ruidos indeseables tales como ronquidos, ruido de tráfico o del vecindario. En cambio, sí podremos oír el timbre de la puerta o la alarma del despertador y mantendremos la ventilación del conducto auditivo, evitando la sensación de aislamiento.               
         
Protectores standard SleepSoft
Si preferimos adquirir una solución para un uso esporádico, existen opciones más asequibles. Por ejemplo, los protectores standard SleepSoft,  cuyo material blando, en contacto con el calor,  se ajusta al oído, impidiendo que se deslice o se caiga.    

Aunque de entrada parezca que dormir con protectores puede ser incómodo, resulta fácil habituarse. El beneficio es evidente: dormir bien es imprescindible para nuestro bienestar. Y cuidar el oído, imprescindible para mantener una audición óptima durante el mayor tiempo posible.

Los primeros síntomas de la pérdida auditiva

“Yo oigo pero no entiendo las palabras” es la frase que resume las primeras sensaciones asociadas a la presbiacusia, o pérdida auditiva gradual asociada a la edad. Los sonidos agudos son más difíciles de percibir, así como las palabras que contienen las consonantes “s”, “c”, “z” o “f”. Es por ello que la persona afectada confunde unas palabras con otras o bien pierde información importante cuando mantiene una conversación.

Audiograma con banana speach sombreado en gris
En este audiograma podemos observar las frecuencias del habla, que se representan en la zona sombreada en gris, llamada normalmente "banana del lenguaje" o "banana speech".  En este ejemplo, que corresponde una pérdida auditiva moderada, observamos claramente que las frecuencias más afectadas son las agudas (parte derecha) y que la curva de la pérdida -línea en rojo- afecta en gran medida a la "banana de lenguaje". Esta persona, por tanto, tendrá dificultad en discriminar las consonantes, que son las que aportan el significado y tenderá a confundir palabras, por ejemplo: "casa" y "taza".
A este problemas de discriminación suele añadirse otro factor:  la disminución del umbral de inconfort. ¿Qué significa eso? Pues que además de oír peor los sonidos agudos, los ruidos fuertes resultan más molestos que antes. En definitiva, para una persona con pérdida incipiente, puede resultar extenuante mantener una conversación con varias personas en un lugar ruidoso, por ejemplo en un restaurante o durante una fiesta. Estas personas agradecerán que hagamos un esfuerzo vocalizando y que evitemos darles la espalda, pero en ningún caso deberemos chillar ya que esto resulta especialmente molesto.
                                            

Poner la televisión con el volumen muy alto, tener problemas al hablar por teléfono, no escuchar timbres o alambras… son otros síntomas característicos asociados a la presbiacusia.  Síntomas que los afectados tienden a negar, probablemente porque lo asocian a la vejez. Quizá por ello es bastante frecuente que transcurran años - a menudo entre 3 y 5- hasta que deciden afrontar su problema. Durante este tiempo, pueden sentirse decaídos, irritables y llegar a aislarse completamente de su entorno. En esta etapa es muy importante la influencia de la familia y el entorno, que son quienes, en muchos casos,  les animan a hacer algo al respecto.

Nuestra experiencia nos confirma que los mejores resultados se obtienen cuando se actúa rápidamente. Esto tiene su explicación: cuanto más tiempo hemos estado sumidos en el “mundo del silencio”, más difícil  le resulta a nuestro cerebro volver a interpretar los estímulos sonoros. Una persona con pérdida auditiva que empieza a utilizar audífonos, u otras soluciones auditivas, obtendrá mejores resultados cuanto antes empiece a hacerlo, en vez de esperar a que el grado de pérdida aumente, dificultando la fase de adaptación.

viernes

1 de cada 4 españoles nunca ha revisado su audición

¿Quién no se ha preguntado alguna vez cuál sería el sentido que, de no tenerlo, cambiaría la vida cotidiana y las relaciones sociales con el entorno? Gran parte de la comprensión con el entorno social, se obtiene por medio de la audición, el órgano de comunicación por excelencia. El último estudio Oi2 nos confirma que los sentidos más importantes para los españoles son la vista, con un 68%, y el oído, con el 23%.

Por lo tanto, tras la vista y el oído, los sentidos más importantes para el día a día de los españoles son, por este orden, el gusto, el tacto y el olfato. Así pues, un dato que se extrae del estudio Oi2 es que a pesar de que en España el 8% de los españoles sufre pérdida auditiva, 1 de cada 4 españoles nunca ha acudido a un especialista para revisar su audición, mientras que 4 de cada 5 revisa su vista al menos una vez al año.

Por ello, es necesario preguntarse si, a raíz de las conclusiones del estudio Oi2, el oído es el segundo sentido más importante para los españoles, ¿por qué no se realizan revisiones auditivas al igual que con la vista? Según el mismo estudio, los motivos que frenan a los españoles a la hora de acudir a un especialista son, según un 38%, el no reconocer la pérdida auditiva, la desconfianza al pensar que la pérdida auditiva no se puede solucionar correctamente (9%), el rechazo a tener que usar audífonos  (6%), el miedo a parecer mayor en el caso que fuera preciso el uso de audífonos (4%) o la vergüenza a lo que pudiera opinar el entorno más cercano (2%), entre otros (41%).
Cuanto antes se detecta un problema auditivo más sencillo es solucionarlo, por ello es necesario revisar el oído periódicamente. Según los españoles, los principales efectos de la pérdida auditiva son, con un 18%, los problemas de comunicación, la inseguridad (12%), el cansancio y los dolores de cabeza (12%), la falta de concentración (10%), el estrés (9%), la depresión (9%) o la ansiedad (8%), entre otros (22%).

En España, más de 3 millones de personas tienen algún grado de pérdida auditiva, y más de la mitad lo desconoce. En este sentido, cabe señalar que la pérdida auditiva es el resultado de un proceso natural, conocido como presbiacusia, mediante el cual las personas empiezan a notar cierta dificultad al oír determinados sonidos, sobre todo los más agudos al inicio. Dado que se trata de un proceso gradual, al igual que se pierde la agudeza visual con el paso del tiempo, las personas que tienen presbiacusia no suelen percatarse del problema y acostumbran a ser sus familiares o amigos los primeros en detectarlo. Si tenemos algún caso en nuestro entorno, debemos animarle a realizar una revisión auditiva, algo que debería ser tan "normal" como hacerse un chequeo de salud general, o revisar periódicamente nuestra vista.