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miércoles

Cómo limpiar correctamente tus oídos

El cerumen, que a menudo se asocia a falta de higiene,  en realidad forma parte del propio sistema de limpieza del oído y cumple una función protectora. La cera generada por el oído evita que el polvo, la suciedad o partículas extrañas penetren en su interior.  Normalmente, el oído elimina por sí mismo el cerumen con la ayuda del movimiento de la mandíbula, desplazándolo hacia el exterior. Así, una vez llega a la abertura del oído, se seca y desprende, sin que nos demos cuenta.

¿Cómo debemos limpiar correctamente nuestros oídos? 
Nunca utilices bastoncillos
para limpiar tus oídos
Para mantener una buena higiene únicamente debes retirar la cera que está a la vista, no la que está en el conducto auditivo.  Para ello basta con seguir con seguir dos sencillos consejos: 

  1. Limpia la zona externa del oído después de la ducha, con una toallita o paño secos.
  2. Nunca utilices bastoncillos ni objetos punzantes para eliminar el cerumen. Conseguirás justamente lo contrario: lo empujarás hacia el interior, con riesgo de irritación del oído o incluso de perforación del tímpano.
Algunas personas generan un volumen excesivo de cerumen en el oído, lo que puede provocar que se formen tapones de cera. Estos tapones se producen con más frecuencia en verano, ya que el agua y la humedad favorecen la hinchazón del cerumen. Los síntomas que pueden indicar la existencia de un tapón de cerumen son: sensación de taponamiento, pérdida auditiva y,  en ocasiones,  ruidos en el oído (acúfenos), que afortunadamente se solucionan de forma inmediata una vez extraído el tapón, para lo cual debes ponerte en manos de un especialista médico. 


Tres consejos para cuidar tu oído en invierno


Ya se acercan los meses más fríos del invierno. Conforme van cayendo las temperaturas, tendemos a pasar más tiempo en casa y en espacios cerrados. Los amantes de los deportes invernales, entre tanto, aprovechan esta época para disfrutar de la nieve y de la naturaleza. En ambos casos, los cambios bruscos de temperatura pueden ser perjudiciales para el oído, toda vez que somos más propensos a sufrir catarros o infecciones.

1) Si vas a pasar un día en la nieve o al aire libre, es aconsejable utilizar unas orejeras o un gorro de lana que cubra los oídos. Tener los oídos cubiertos produce una sensación reconfortante, toda vez que nos protegemos ante eventuales molestias posteriores en el oído.

2) Cuida la higiene de tu oído,  teniendo presente que el cerumen cumple una función protectora natural, evitando que penetre el polvo o cuerpos extraños. Por consiguiente, basta con  limpiar la parte externa del oído con una toallita o paño secos. Nunca utilices bastoncillos u objetos punzantes para limpiar el oído: lo que harás es empujar cerumen hacia el interior del oído. Y además, te arriesgas a lastimarlo.

3) Si tienes dolor de oído, puedes probar un remedio casero:   aplicar compresas tibias en la parte exterior del oído. Si el dolor persiste, acude a un especialista médico. Igualmente debes acudir al médico si notas una presión en el oído durante varios días, aunque no vaya acompañada de otras molestias.


viernes

3 consejos para cuidar tu oído en verano

Con el verano llega el buen tiempo y las vacaciones y, con ello, las ganas de salir de casa y disfrutar de la oferta de ocio y festividades que los pueblos y ciudades ofrecen. Además de la contaminación acústica, que solemos sufrir más en verano, hay otros factores que pueden provocar molestias en los oídos y que vienen derivados de la humedad y el agua de las piscinas y playas. En algunos casos, estas molestias pueden llegar a originar complicaciones, tales como una otitis externa, que puede llegar a fastidiar nuestras anheladas vacaciones.
El mejor remedio es una buena prevención y para ello bastaría tomar unas sencillas precauciones:
  1. Sumergirse en el agua lentamente: al zambullirse en el agua, la presión existente es mucho más acusada que en la superficie por lo que el oído, de forma automática, activa un mecanismo para regularla. Por este motivo, se aconseja que la inmersión se haga de forma lenta y pausada, sobre todo en aguas más profundas. De lo contrario, podría producirse la entrada brusca de agua en los oídos y la consiguiente aparición de infecciones. Además, también es aconsejable el uso de tapones.
  2. Usar tapones a medida para proteger la audición y bañarse en aguas limpias: tanto si se está en la piscina o, con la llegada del buen tiempo, en la playa, es conveniente proteger adecuadamente los oídos para que no se generen tapones. El uso de protectores auditivos fabricados a medida disminuye el nivel de humedad provocado por el contacto con el agua, y por tanto, se reduce el riesgo de padecer otitis. Por otro lado, nadar o bucear en aguas que no han sido debidamente tratadas propicia la aparición de gérmenes y bacterias que ocasionarían, entre otras complicaciones, infecciones en el oído.
  3. Secar los oídos después de cada baño: tanto si se está en la ducha como tomando un baño en la playa o la piscina, es conveniente secar el oído con un paño o toallita secos.
Los tapones a medida para baño, también conocidos como "catamaranes", se fabrican en material hipoalergénico y son la mejor solución tanto para adultos como para niños. Para una mayor protección -si existen antecedentes de otitis o un drenaje en el tímpano- se recomienda utilizar los tapones a medida conjuntamente con una banda protectora de neopreno.